La corteza terrestre está compuesta por rocas silíceas, distinguiéndose tres capas principales:
- Capa sedimentaria: Está formada por rocas sedimentarias que se sitúan sobre los continentes y sobre las plataformas continentales. Esta capa está formada por rocas replegadas que forman parte de las cordilleras actuales y antiguas de los continentes y de la base de la plataforma continental, y por sedimentos recientes que se depositan fundamentalmente sobre la plataforma continental y los fondos marinos próximos al continente.
- Capa granítica: Está formada por rocas parecidas al granito. Forma la masa fundamental de las zonas continentales emergidas. Entre esta capa y la siguiente se aprecia la discontinuidad de Conrad, llamada también «canal de la litosfera», que marca los límites de la capa granítica y la capa inferior basáltica. Tanto la capa sedimentaria como la granítica son capas discontínuas y se encuentran como flotanto en equilibrio isostático sobre la capa basáltica, como lo hace un iceberg sobre el agua.
- Capa basáltica: Está formada por rocas semejantes al basalto. Es una capa continua alrededor de la Tierra, al contrario que las dos anteriores. La discontinuidad de Mohorovicic separa la capa basáltica del manto.
La corteza terrestre es una gran desconocida por las dificultades que presenta su estudio. Sin embargo, los datos que facilitan los estudios simológicos han contribuido de forma importante al conocimiento de la estructura interna de la Tierra. A través del análisis de la propagación de las ondas sísmicas se construyen perfiles que proporcionan la geometría de las estructuras tectónicas.

Distinguimos dos tipos de corteza, la corteza continental y la corteza oceánica. La corteza continental se caracteriza por estar compuesta de materiales más ácidos, sedimentos de mucho más espesor y un mayor porcentaje de rocas metamórficas. La corteza oceánica, por el contrario, está formada, esencialmente, por rocas básicas, los sedimentos son muy escasos y las rocas metamórficas menos frecuentes. Así pues, la corteza continental es ligeramente menos densa que las oceánica y por eso se sitúa encima.
Entre algunas de las capas se producen cambios químicos o estructurales que provocan discontinuidades. Los elementos menos pesados, como silicio, aluminio, calcio, potasio, sodio y oxígeno, componen la corteza exterior.
Las placas que forman la corteza terrestre se encuentran flotando sobre materiales pastosos sometidos a fuertes presiones. Se desplazan lentamente las unas con respecto a las otras. En el pasado estuvieron unidas, después se separaron formando los actuales continentes.
Debido a estos movimientos y a la presión sobre los materiales internos, se producen diversos fenómenos: plegamientos del terreno, fallas, grietas, volcanes y terremotos. Vivimos sobre una superficie que, lejos de permanecer estable, va cambiando a lo largo del tiempo.
Movimiento de las Placas Tectónicas
Sobre la Tierra, las placas tectónicas se desplazan y se deslizan renovando constantemente su superficie. En las dorsales oceánicas el magma se eleva, formando una nueva corteza al separar dos placas.
Cuando dos placas se presionan entre sí, una sección de una puede quedar bajo la otra. Ese proceso puede cavar trincheras oceánicas profundas o inducir erupciones volcánicas.

Proceso vital
El hecho de llevar carbono dentro y fuera del interior del planeta regula la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera, un gas con efecto invernadero y contaminante. Cuando se concentran grandes cantidades de este gas, la atmósfera atrapa mucho calor.
El ciclo de carbono, por lo tanto, actúa como un termostato global, regulándose a sí mismo cuando es necesario (aunque no toma en cuenta el exceso de dióxido de carbono que está causando el cambio climático por la actividad humana).
Por otro lado, un clima más cálido también genera más lluvia, lo que ayuda a extraer más dióxido de carbono fuera de la atmósfera.
La actividad tectónica también lleva rocas frescas a la superficie que, expuestas, son cruciales para las reacciones químicas que liberan minerales.
Las montañas, formadas de placas tectónicas, canalizan el aire hacia arriba, donde se enfría, se condensa y forma gotas de lluvia que ayudan a extraer a su vez el carbono de la atmósfera.
consecuencias de los movimientos de las placas tectonicas
La principal causa de un terremoto es el movimiento de las grandes placas tectónicas. Depende de cual sea la intensidad del mismo, el fenómeno sísmicopuede alcanzar unos rangos u otros produciendo más o menos daños. Un proceso que tiene lugar en la litosfera terrestre, donde la actividad y las múltiples colisiones están a la orden del día.
Los terremotos son la simple consecuencia del movimiento de estas placas en las zonas internas de nuestro planeta, es decir, el último paso de un proceso que comienza en las profundidades.








